ALTO CONCEPTO, BAJA RESOLUCION


Luis F. Benedit / Ernesto Deira / Noemi Di Benedetto / Nicolas García Uriburu / Julio Le Parc / Rómulo Macció / Rogelio Polesello / Kazuya Sakai / Pablo Suárez / Clorindo Testa / Yente (Eugenia Crenovich)

Inauguración miércoles 11 octubre, 19 hs. Del 12 octubre al 5 noviembre 2017
Lun/Vie 10 a 19 hs


ALTO CONCEPTO-BAJA RESOLUCIÓN

El Arte en los años ’60 en La Argentina

En los años ’60, instituciones como el Instituto Torcuato Di Tella (fundado en 1958) y la galería Bonino, construyeron importantes puentes para el desarrollo del arte de vanguardia en la Argentina. Otras instituciones que fomentaron este intercambio fueron las Becas Guggenheim, las Bienales Americanas de Arte en Córdoba, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y el Museo de Bellas Artes de Buenos Aires.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, diversos grupos y artistas independientes comenzaron a abordar dentro de la abstracción un arte en el cual el compromiso del cuerpo con la acción pictórica tomaba protagonismo, así como el uso de materiales no pictóricos y de carácter “ordinario”. A este movimiento, en oposición a la geometría y a partir de su recurrencia a las formas libres, se lo llamó Informalismo. Su búsqueda radicaba en romper con los “problemas plásticos” para refugiarse en el hacer sin control y en la total espontaneidad de la expresión.

Como respuesta al movimiento del expresionismo abstracto de la segunda mitad del siglo XX, hacia 1960 surge, también de la mano de la expresión, una sugerida figuración en la cual la materia, a través de la pintura o del collage, funcionaba como soporte para esta Nueva Figuración que se consolidaría en Argentina con la exposición en la Galería Bonino en 1961. La figura entraña un verdadero júbilo al eliminar la composición, el orden, las relaciones, la luz, y las sombras. Se sostienen los elementos matéricos del informalismo junto a la incorporación de la forma.

La semiótica, tal como se desarrolló desde la lingüística, pasa en esta década a las imágenes visuales y surge el Pop art como recurso comunicativo en una era donde el consumo comienza a ser parte de una nueva subjetividad. Este estilo plasmó cómo los significados que atribuimos a las imágenes no son un resultado "natural" de lo que vemos; es decir, que las imágenes y su decodificación no son evidentes y universales. En los albores de la era del individualismo, el contenido conceptual de estas obras se vuelca a producir un efecto que cambie la experiencia y el pensamiento independiente.

En su búsqueda desafiante, algunos artistas como Kenneth Kemble rebalsaron los presupuestos poéticos del informalismo en la muestra de Arte Destructivo de 1961. Para ellos, creación y destrucción eran aspectos de una misma realidad. Los opuestos se presentaban de forma armoniosa. Las teorías de William Gordon (Synectics, The development of creative capacity, NY, Harpers, 1961) sobre la Sinéctica inspiran la creación de muchas obras. Este término que indica la unión de elementos diferentes y aparentemente ajenos entre sí, investiga la idea de cierto orden en lo aleatorio y entre los opuestos. Los mecanismos psicológicos subyacentes no racionales y de libre asociación, serían los que algunos artistas usarían para provocar el proceso formativo de un nuevo cuerpo de obra.

La emergencia de nuevas corrientes de expresión en los ’60 fomentada por las mismas instituciones locales que permitieron su gestación, se reflejó en muestras internacionales en las que los trabajos de importantes artistas como: Sarah Grilo, Kazuya Sakai, Nicolás García Uriburu, Kenneth Kemble, Rogelio Polesello y Alejandro Puente, entre otros, cambió la visión que el mundo tenía sobre el arte argentino.



PDF

descargar catálogo