Roberto Aizenberg

Roberto Aizenberg (1928 – 1996) pintor y escultor argentino, fue el representante más destacado de la tendencia que oscilaba entre el surrealismo y la pintura metafísica en nuestro país.

En Buenos Aires incursionó en la carrera de arquitectura durante un año y asistió a los talleres de Antonio Berni y Juan Batlle Planas, quienes fueron pioneros en introducir el surrealismo en el ámbito artístico local.

Desarrolló una poética propia en el arte argentino. Su producción visual inicial estuvo al margen de las corrientes imperantes, manteniéndose dentro de su personal lenguaje plástico. En sus obras despliega un repertorio donde el paisaje, las construcciones de edificios y torres herméticas son el motivo principal. La figura humana es representada por personajes acéfalos y hombres aislados. Trabajó las composiciones con un estricto equilibrio formal y cada imagen está realizada con gran precisión.

Las estructuras arquitectónicas aportan a sus trabajos una dimensión a escala humana y las formas puras se transforman en espacios habitables y otras veces inconmensurables. Así se convirtió en uno de los representantes más importantes del surrealismo en la Argentina.

En 1958 realizó su primera muestra individual donde sus trabajos ya presentaban una tendencia metafísica a través de paisajes y construcciones irreales que generan un clima de enigmática extrañeza que siguió desarrollando y exhibiendo en los años siguientes.

En 1976 se instaló en París donde continuó trabajando y en contacto permanente con la realidad porteña. En 1981 se radicó en Italia donde comenzó una serie con personajes y pájaros con formas ovaladas y facetadas con bandas de diferentes valores de luz; retomó así sus óleos iniciales de los años ‘50.En 1984 regresó al país luego de ocho años de exilio.

En 1985 se desempeñó como profesor de pintura en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, cargo que continuó durante dos años.

En la década del ’90 se multiplicaron sus pinturas y dibujos con figuras fantasmales y descarnadas ubicadas en espacios vacíos y con claras reminiscencias del Picasso de los años ‘30. 

Entre otros importantes reconocimientos, en 1963 fue elegido para integrar la representación oficial de Argentina en la VII Bienal Internacional de São Paulo. En 1969 el Centro de Artes Visuales del Instituto Torcuato Di Tella organizó una temprana exposición retrospectiva sobre su obra. En el año 2001 fue homenajeado en la muestra “El caso Aizenberg” realizada en el Centro Cultural Recoleta y en el año 2013 la muestra “Roberto Aizenberg. Trascendencia-Descendencia” realizada en la Colección de Arte Amalia Lacroze de Fortabat posicionó al artista como una figura indiscutible del arte argentino e inspiradora para los artistas contemporáneos.

Obtuvo importantes galardones como el Premio Acquarone (1961); el Premio Selección Nacional (1963); Premio Selección de la Academia Nacional de Bellas Artes y Premio Palanza (1967); Premio de pintura y dibujo de la Gimpel Hanover Gallery (1973, Zurich); el Premio Konex al mérito (1982 y 1992).

Sus obras forman parte de las colecciones privadas más destacadas de América Latina, Estados Unidos y Europa, así como instituciones tales como Museum of Modern Art – MOMA, Nueva York; The Jack S. Blanton Museum of Art, Texas; Museo Nacional de Bellas Artes – MNBA, Buenos Aires; Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires – MACBA; Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires – MALBA; Museo de Arte Moderno de Buenos Aires – MAMBA; Colección de Arte Amalia Lacroze de Fortabat, Buenos Aires; Museo Castagnino + Macro, Rosario; entre otros.